lunes, 3 de septiembre de 2007

herencia

toda la vida había temido a aquella puerta, de niño jamas trato de fisgonear, no jugo cerca salia de la casa para evitarla, le temía a sus ojos en la espalda, crujía como un monstruo afilando sus garras, siempre asechando, a la espera de este el momento final.

ahora la observa, no los ojos del hombre que ha conocido la vida, es una mirada de niño que espera que acabe su vida de un momento ha otro y no esta su padre que le guarde.

mi padre, razón de ser de aquella puerta, sus ojos sonriendo y el golpe seco de la ultima vez, por el, hoy estoy aquí, esperando respuestas y tal vez callar para siempre.

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